Berberomeloe majalis o aceitera común, cura, curilla, carraleja…,es un escarabajo que nos podemos encontrar en nuestros paseos campestres por El Castellar en esta época del año y a lo largo del verano. Es el coleóptero más grande de Europa y vive en zonas de clima seco y mediterráneo. De abdomen alargado y fusiforme, nos advierte de que es venenoso con sus rayas rojas o anaranjadas. Los primeros pobladores de la Península Ibérica ya utilizaban su veneno aceitoso, que exuda cuando se siente amenazado, como tratamiento para afecciones de la piel, dolores e incluso como afrodisíaco. Este ancestral uso de su veneno junto con la gran diversidad de nombres populares (matahombres, aceitera, curilla, etc.) que hacen referencia a sus cualidades, nos indica su conocimiento y transmisión cultural a lo largo de las generaciones. Estas nociones se van perdiendo junto con el abandono del medio rural como consecuencia de los estilos de vida actuales.