Un dinosaurio saurópodo se suele describir como herbívoro, cuadrúpedo, con cuello y cola largos y una cabeza pequeña en relación al cuerpo. Pero estos dinosaurios se dividían en grupos con tipologías diversas. Uno de ellos, los diplodócidos, se caracterizaba por poseer una cola extremadamente larga. En España se han hallado en Teruel y Valencia.

Las actuaciones paleontológicas llevadas a cabo desde el año 2002 en el pequeño pueblo turolense de El Castellar están conllevando el hallazgo de gran cantidad de yacimientos con fósiles de dinosaurios (tanto de huellas como de huesos). Uno de los resultados más destacados procede de las excavaciones en un yacimiento del Jurásico Superior denominado La Tejería. Allí se recuperaron fósiles de un gran dinosaurio saurópodo muy diferentes a los de otros de edad geológica similar descubiertos en Teruel, como Turiasaurus o Aragosaurus. En concreto, se excavaron 17 vértebras de la cola con sus respectivos chevrones que actualmente se exponen en la sala de los dinosaurios del museo paleontológico de Dinópolis en Teruel.

El aspecto más relevante de estos fósiles es que son atribuidos a un saurópodo diplodócido con características muy semejantes a las del famoso Diplodocus de Estados Unidos. Este tipo de dinosaurios se caracteriza por poseer una cola extremadamente larga (con hasta 80 vértebras caudales), que en individuos adultos podría alcanzar los 14 metros de longitud. Una de las teorías más extendidas es que la utilizaban como arma defensiva o amenazante frente a los depredadores, actuando a modo de inmensa fusta serpenteante en su extremo final.

A pesar de lo fragmentario de los restos en relación a la totalidad del animal, el saurópodo de El Castellar supone uno de los diplodócidos más relevantes descubiertos en Europa y permite inferir una gran longitud para la totalidad del dinosaurio. Además, algunos fósiles aislados de diplodócidos se han encontrado en otros yacimientos de El Castellar, Galve y Riodeva.

El Jurásico Superior 

Los estudios sedimentológicos más recientes realizados en la formación geológica en la que se encuentra el yacimiento La Tejería reflejan una gran diversidad de ambientes que fueron ideales para el desarrollo de los ecosistemas de vertebrados. En concreto, la mayor abundancia, diversidad y grado de conservación de las huellas y huesos de dinosaurios se produjo en los sedimentos depositados en amplias llanuras aluviales y costeras. Esas mismas investigaciones también concluyen que estos ‘lagartos terribles’ vivieron durante el Kimmeridgiense superior-Titoniense (últimos pisos geológicos del Jurásico Superior, con una antigüedad aproximada de entre 154 y 145 millones de años).

Alberto Cobos Periáñez Paleontólogo. Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis