SATURDAY 04 DECEMBER 2021

 

En pueblos tan pequeños como el Castellar resulta muy complicado el tener y mantener una biblioteca, así que nos adaptamos a las circunstancias y os ofrecemos nuestros NIDOS DE LIBROS recientemente inaugurados en el «I Festival Literario de El Castellar» celebrado el 9 de Octubre. «Minibibliotecas» en zonas de lectura agradable y natural para todos aquellos que quieran disfrutar de ellas.Eso sí, para utilizarlas hay que seguir unas normas que aquí os dejamos porque… ¡»ups», parece que se están utilizando que es lo que deseamos, pero se nos quedan vacías!. Coge un libro y deja otro o devuelve el que has utilizado ya que lo que deseamos es que siempre estén llenas.Y AHORA…A DISFRUTAR DE LA MAGIA DE LA LECTURA!

El sábado 9 de octubre varios vecinos de El Castellar y miembros de la asociación, participamos en el Dinopaseo Literario a lo largo de las calles del pueblo. Nos acompañaron el escritor Alejandro Palomas y los integrantes de Mi Pueblo Lee. Una manera de integrar la paleontología con la literatura.

Parada 1

(De 145 millones de años viajamos hasta la Generación del 98 -año 1912-)

Este rastro de pisadas fuertes y antiguas, nos recuerda al rastro dejado por el transcurso de la vida en los pueblos de la España vaciada, así como la actitud de muchos ante la lucha hacia un futuro mejor.

Y el modo perfecto de expresarlo es mediante una de las poesías españolas más universales al igual que su autor, Antonio Machado.

Caminante no hay camino.

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

Parada 10

(De 125 millones de años viajamos al 1990)

Ante el Tastavinsaurus que descansó en la sierra que adorna este precioso lugar, qué mejor broche final para este Dinopaseo literario, que un párrafo de la obra escrita por Michel Crichton, Parque Jurásico.

Una reflexión perfecta que salta del libro a la vida real de muchas personas que viven y luchan día a día por el futuro de lugares cada vez más olvidados, aún siendo valiosos y bellos.

Hacerlo resultaba difícil, costoso y era improbable que funcionara. Pero era posible, si alguien tenía interés en intentarlo”.

Parada 9

(De 127 millones de años viajamos al 1951)

Por encima de los estratos geológicos en los que se sitúan estas huellas de carnívoro, se asientan los crestones de la imponente naturaleza que se refleja en nuestras miradas; un mar cretácico de hace 120 millones de años.

Del mismo modo se reflejaba el mar en los ojos de Santiago, un hombre con un cuerpo viejo pero con un espíritu joven. Un viejo con los ojos como el mar, azules, fuertes y de espíritu indomable.

El viejo y el marde Ernest Hemingway

Todo en él era viejo, excepto sus ojos y tenían el mismo color que el mar, eran alegres e invictos”.

Parada 7

(De 127 millones de años viajamos al 2009)

A veces me olvido de que la gente ve los fósiles como los huesos de los muertos. De hecho, es lo que son, pero suelo contemplarlos más bien como obras de arte que nos recuerdan cómo era el mundo en otra época”.

Así quedan impresas las palabras de Mary Anning en el libro

Las huellas de la vida de Tracy Chevalier.

Mary Anning era una mujer inglesa muy pobre que para sobrevivir recolectaba fósiles en la playa de su pueblo con el fin de venderlos posteriormente.

Una mujer que convirtió la supervivencia en su pasión y que por su clase social y sexo, quedó en la parte anónima de la historia durante mucho tiempo.

Sus importantes hallazgos llegaron a cambiar a principios del S. XIX, cuando la ciencia se encontraba irremediablemente unida a la religión, la manera de entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra.

Curiosamente esta huella fósil ornitópoda también se encuentra unida irremediablemente a la religión, siendo imprescindible para poder observarla pararse frente a la Iglesia barroca de San Miguel del S. XVIII.