(De 127 millones de años viajamos al 1980)

Nos encontramos ante una gran huella saurópoda. Grande como el corazón de la poeta

-no hay que llamarla poetisa porque no le gustaba-, a la que está dedicada esta dinoparada literaria. Unida a ella se presenta otra huella pequeña del fuerte anquilosaurio. Pequeña y fuerte, como los niños a los que dedicó gran parte de su vida.

Una mujer que dijo:

“Los niños que leen poesía se aficionarán a la belleza del lenguaje y seguirán leyendo poesía toda su vida”.

“Es importante que los niños lean poesía.

Y es más que importante, es necesario”.

Gloria Fuertes, una figura literaria de primer orden del S. XX que en su poesía reflejó todo lo que ella era.

En los siguientes versos nos cuenta que siempre se puede hacer algo, hasta cuando creemos que no queda nada.

Y Gloria Fuertes con su voz ronca dijo así:

Con un cero

Con todo se puede hacer algo.

Hasta con un cero

-que parece que no vale nada-:

se puede hacer la Tierra,

una rueda,

una manzana,

una luna,

una sandía,

una avellana.

Con dos ceros

se pueden hacer unas gafas.

Con tres ceros,

se puede escribir:

yo os quiero”.

El libro loco. De todo un poco.