Parada 10

(De 127 millones de años viajamos al año 2009)

A veces me olvido de que la gente ve los fósiles como los huesos de los muertos. De hecho, es lo que son, pero suelo contemplarlos más bien como obras de arte que nos recuerdan cómo era el mundo en otra época”.

Así quedan impresas las palabras de Mary Anning en el libro

Las huellas de la vida de Tracy Chevalier.

Mary Anning era una mujer inglesa muy pobre que para sobrevivir recolectaba fósiles en la playa de su pueblo con el fin de venderlos posteriormente.

Una mujer que convirtió la supervivencia en su pasión y que por su clase social y sexo, quedó en la parte anónima de la historia durante mucho tiempo.

Sus importantes hallazgos llegaron a cambiar a principios del S. XIX, cuando la ciencia se encontraba irremediablemente unida a la religión, la manera de entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra.

Curiosamente esta huella fósil ornitópoda también se encuentra unida irremediablemente a la religión, siendo imprescindible para poder observarla pararse frente a la Iglesia barroca de San Miguel del S. XVIII.

Parada 1

(De 145 millones de años viajamos hasta la Generación del 98 -año 1912-)

Este rastro de pisadas fuertes y antiguas, nos recuerda al rastro dejado por el transcurso de la vida en los pueblos de la España vaciada, así como la actitud de muchos ante la lucha hacia un futuro mejor.

Y el modo perfecto de expresarlo es mediante una de las poesías españolas más universales al igual que su autor, Antonio Machado.

Caminante no hay camino.

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

Parada 9

(De 130 millones de años viajamos a 1950 )

Pies de pájaro.

Eso significa la palabra ornitópodo ante los que nos paramos para observar sus restos, mientras disfrutamos de un agradable paseo por un pueblo que podría ser el escenario de cualquiera de las novelas de un escritor que defendía, comprendía, amaba y respetaba el mundo rural. Un escritor que no podía faltar en este Dinopaseo Literario.

Miguel Delibes. El Camino

Germán, el Tiñoso, distinguía como nadie a las aves […] conocía, con detalle, sus costumbres; presentía la influencia de los cambios atmosféricos en ellas y se diría que, de haberlo deseado, hubiera aprendido a volar.”

Seguro que a Germán, el Tiñoso, le habrían fascinado también estos ornitópodos o pies de pájaro.

Parada 8

(De 145 millones de años viajamos al año 1936)

La gacela no es sólo un bello animal, sino también un poema corto de versos pareados de origen árabe, cuyo tema principal es el amor.

El dibujo de un tulipán que enmarca la icnita “Deltapodus ibéricus”, evoca la

Gacela del recuerdo del amor, perteneciente al poemario “El diván de Tamarit”, escrito por el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca como homenaje a los poetas árabes de Granada. Lorca dio cabida al amor en plena Guerra Civil.

He aquí un fragmento de esta preciosa gacela:

“…Algunas veces el viento

es un tulipán de miedo,

es un tulipán enfermo,

la madrugada de invierno…”.

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